Definición por Penales

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Julio de 2008

Por Felix Fernándezff

Las series de penales son, por definición: dramáticas. Conforme avanza un partido que debe arrojar un ganador, el embudo se vuelve cada vez más angosto, hasta que se produce, necesariamente, un héroe y un villano, en términos poco analíticos; pero más bien: una víctima sobre la que recaen incapacidades colectivas y un victimario al que se le personalizan los méritos grupales.

Ningún equipo se opone, ya en tiempos extras, a la definición por penales, aunque por lo general, uno la pretende y el otro prefiere evitarla, pero sin demasiada resistencia.

La historia de la definición por penales en el futbol es bastante reciente. Si bien se reglamentó en 1970, no fue sino hasta 1976, en la final de la Eurocopa entre Alemania Federal y Checoslovaquia, que un torneo internacional de gran importancia se decidió mediante el cobro de tiros penales y no a través de un sorteo, como se estipulaba anteriormente. De hecho, el último tiro de aquella histórica serie, fue cobrado por el checo Antonin Panenka y pasó a la posteridad por ser el primer penal cobrado con un toque muy suave por el centro, que desde entonces se conoce como: ‘penal a lo Panenka’.

Desde entonces, la mayoría de los grandes astros del futbol han tenido que caminar ese terrible y angustioso tramo, que separa el centro del terreno de juego del punto penal, para participar de esa ‘ruleta rusa’ en la que el penal errado se convierte en la bala maldita… y casi todos la han disparado.

Recientemente dos casos destacan por su dramatismo: la desgracia del legendario capitán John Terry en la final de la Champios League, al patinar en el último paso del penal decisivo, que le daría al Chelsea el campeonato, que finalmente no consiguió. Van Deer Saar se tiró hacia su derecha y el tiro de Terry se estrelló en el poste contrario. Cabe mencionar que Cristiano Ronaldo falló también su ejecución en la misma serie.

Hace una semana el brasileño de Fluminense, Thiago Neves, quizá el mejor jugador de la Copa Libertadores 2008, anotó cuatro goles en la final ante la Liga de Quito, lo que permitió a su equipo alcanzar la prórroga y llegar a la definición por penales. El estadio Maracaná, lleno a su máxima capacidad, se le rendía a sus pies. Neves fue designado segundo tirador; su turno llegó con la posibilidad de empatar la serie, tras un penal errado por bando. Baldassi, el árbitro argentino, silbó para que Thiago cobrara… pero tras cinco segundos sin hacerlo, Cevallos, el arquero ecuatoriano, rompió su posición para dirigirse al árbitro y protestar la demora; Thiago inició su carrera pateó a la portería, hacia su derecha. Baldassi ordenó la repetición del cobro, tras llamar la atención al portero. Cevallos se colocó de nuevo. Thiago disparó suave, raso y hacia el centro de la portería; Cevallos atajó con el pie izquierdo y Neves, quien aparentemente será una de las grandes figuras de la selección brasileña, ahogó su gran actuación en la Copa con su último disparo flojo y temeroso.

Ese 75% de efectividad en los penales cobrados durante los encuentros, no procede en la serie de penales que a todos  los tiradores afectan. De ninguna manera es un ‘volado’. Al mirar el rostro del vencido, esta definición parece injusta; pero la euforia del ganador comprueba que este desempate puede ser dramático y hasta cruel, pero siempre emocionante.

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