Ser futbolista es…

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Abril 2013

Por: Félix Fernández

 

*Al plantel actual de mi Atlante.

“Uno tiene que tener la capacidad de pasar periodos tan malos y no sentirse fracasado… cuando se gana, hay que recordar siempre que se volverá a perder”       Manuel Pellegrini.

Ser futbolista es empezar todos los días, no detenerte porque no te estancas, sino retrocedes. Saber que el primer paso del siguiente triunfo se da cuando te atreves a comenzar.

Ser futbolista es detectar las fortalezas de tu propio talento, pulir tus virtudes y suplir tus carencias.

Ser futbolista es no cambiar con la vanidad que genera ser visto por cuatro personas o por cuarenta mil.

Ser futbolista es sentirte parte de un selecto grupo privilegiado que ha logrado canalizar su pasión en lo que más goza.

Ser futbolista es desarrollar valores que transmitan ejemplo a partir de las virtudes acumuladas.

Ser futbolista es considerar al de junto, al de enfrente, al de atrás y al de arriba; saber que sus y tus decisiones y actitudes, para bien y para mal, afectan a alguien más.

Ser futbolista es festejar y disfrutar en las buenas, pero contemplar que también las malas son parte de tu profesión y deben encararse con la misma entereza.

Ser futbolista es cuidar tu profesión y valorarla todos los días: desarrollar el entrenamiento invisible tanto como el visible y estar consciente que hoy estas dentro, pero hay muchos afuera que quieren y trabajan por tu puesto.

Ser futbolista es tener la capacidad de convertir esos inevitables problemas que atentan con inmovilizar, en excelentes oportunidades para retornar.

Ser futbolista es no dejarse influenciar por lo que acontece, sino por tu propia opinión respecto a lo que acontece.

Ser futbolista es apostar y mantener la apuesta, no dejarla en el primer intento, porque hacerlo, es morir antes de tiempo.

Ser futbolista es comprender que la gente te ama y te odia por tan poco, que no vale la pena tomárselo muy en serio.

Ser futbolista es darte cuenta que se vive dentro de la plenitud por algunos años y que el gran reto consiste en dar más de lo que recibes. Al final del día, nadie es homenajeado por lo que recibió, cada reconocimiento se otorga por lo que se dio.

Ser futbolista significa vivir con la reciprocidad hacia tu profesión, hacia el juego, hacia el público y hacia quienes no fueron tan afortunados y esperan al menos un detalle amable de tu parte.

Ser futbolista es encarar las etapas adversas con el mismo entusiasmo que se disfruta la bonanza; tener claro que para saber ganar es necesario saber perder y viceversa.

Ser futbolista es convivir, tolerar y respetar a esa microsociedad imperfecta con la que vives y convives, incluso más que con la propia familia.

Ser futbolista es también conocer de manera puntual tus derechos y obligaciones, contratos y reglamentos que tienen relación con la profesión y los intereses particulares.

Ser futbolista es no perder bajo ninguna circunstancia el amor propio y el amor por lo propio; el que te ha llevado hasta ese estatus y el que te impulsa cada mañana a defender, conservar y mejorar.

Ser futbolista es ser fiel a tu imaginación para crear el tiempo que corresponda en la cancha y una vez finalizado, continuar creando con las herramientas que el futbol te proporcionó, porque recuérdalo: nunca se deja de ser futbolista.

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