Un Crack Mexicano, Alberto Onofre

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Por Félix Fernández

Pocas personas en el mundo pasan a la historia por lo que nunca hicieron. Mucho menos en una actividad como el futbol, que se nutre de hazañas deportivas constantes.

No sé las generaciones contemporáneas, pero por lo menos hasta la que me correspondió pertenecer, crecimos conociendo el drama de la lesión de ALBERTO ONOFRE a tan solo dos días del inicio del mundial México ’70. Fue quizá una de las historias que todo el futbol mexicano conocía y que a la primera referencia sobre aquel campeonato mundial, sobre aquella Selección o sobre aquellos años, inmediatamente surgía el nombre de quien todo mundo aseguraba, era la esperanza para que nuestra Selección llegara muy lejos en aquel certamen.

34 años después, cuando los futbolistas actuales inician sus recuerdos a partir del Premundial celebrado en Honduras en 1981, aparece AGUSTIN DEL MORAL para recordarnos, entre la historia y la novela, quien fue ALBERTO ONOFRE como futbolista, de donde surgió y donde se localiza actualmente; además de la influencia que significó el que fuera considerado el mejor futbolista mexicano en 1969, en el propio autor de “UN CRACK MEXICANO. ALBERTO ONOFRE”.

Porque AGUSTÍN DEL MORAL vivió ese deseo frustrado de pisar una cancha de Primera División con el legendario uniforme de la Chivas puesto y porque padeció el vía crucis que significó ver a su ídolo protagonizando la fractura de tibia y peroné más famosa del futbol mexicano; además de atestiguar “la manera en la que quedó en la nada la vida deportiva de uno de los más brillantes soles del Futbol mexicano, tan falto de ellos” (p. 12).

AGUSTÍN DEL MORAL cuenta la historia de ALBERTO ONOFRE, pero también cuenta la suya y la intercala con agradables relatos imaginarios de lo que él habría vivido si el primero de sus tres deseos ocupacionales hubiera podido ejercer: “futbolista, rockero o revolucionario” (p.25).

Cuán significativa e impactante para AGUSTÍN debió haber sido aquella noticia de la fractura de ONOFRE, como para externar en estas páginas: “Onofre era mi ídolo. Sin temor a exagerar y a riesgo de caer de nuevo en cursilerías, debo decir que viví su caída como mi caída: lloré con él, sufrí con él, me derrumbé con él” (p.27). Lo cierto es que a medida que uno se sumerge cada vez más en el libro de DEL MORAL se va dando cuenta de la dimensión que tenía ONOFRE, no solamente dentro del futbol, sino dentro de la vida política y social de nuestro país. Una muestra de esto la recibimos cuando el malogrado jugador externa: “…Y dentro de lo mal que me sentía, hubo un hecho que me ayudó bastante y que sigo recordando con enorme gratitud: la visita de mucha, muchísima gente. Gente de todo tipo y de todos los niveles. Gente del pueblo y de la política, del deporte y la farándula…” (p. 88). “Tú eras la pieza clave, me decían” (p. 89).

Pero sin embargo llegó el día en que todos aquellos que quisieron retratarse con él buscaron alguien más que les firmara un autógrafo, porque ONOFRE ya no era la figura de poco tiempo atrás. El crack mexicano lo expresa de esta manera: “Además, Los dirigentes de la Federación se olvidaron por completo de mí. Así de simple… nada, ni un simple telefonazo para ver cómo sigues, qué se te ofrece, en qué podemos ayudarte. Nada” (p. 97).

Sin lugar a dudas uno de los episodios más dramáticos del libro de AGUSTÍN DEL MORAL es sin duda, el capítulo titulado LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS, donde se cuenta la otra parte afectada: Alejandrez. El jugador que chocó contra ONOFRE aquella tarde en el centro de Capacitación. Alejandrez quedó tan afectado que no jugó ninguno de los cuatro partidos del Mundial, cuando era considerado titular. “Luego, después del Mundial cayó en una baja de juego y terminó perdido entre el montón de jugadores… Y es triste porque eso quiere decir que la lesión fue de los dos: mía y suya” (p. 107).

Definitivamente este libro “UN CRACK MEXICANO. ALBERTO ONOFRE”, dentro de las ediciones del Futbolista de la Editorial Ficticia es una obra muy recomendable de AGUSTÍN DEL MORAL TEJEDA. De fácil lectura, de fácil transportación, con memorables fotografías y transcripciones periodísticas que se publicaron antes y después de la terrible lesión de ONOFRE, misma que le impidió retomar siquiera la mitad de su nivel en las canchas, perdiéndose por completo a los pocos años, aunque dejando un recuerdo que siempre evocará a un jugador que se volvió leyenda por algo que nunca hizo: ser la gran figura de la Selección Nacional Mundial México ’70.

Texto leído durante la presentación del libro el 5 de marzo del 2004 en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería. México. D.F.

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